Desacralizando la liturgia: la danza

Danzadoras… en una “misa” católica

La danza nunca ha sido una forma de expresión en la liturgia cristiana. En el siglo III, ciertos círculos gnósticos-docetistas intentaron introducirla en la liturgia, convencidos de que la crucifixión era solo una ilusión. Para ellos, antes de la Pasión, Cristo había abandonado el cuerpo que, en realidad, nunca había asumido plenamente. En su visión distorsionada, la danza podía sustituir la liturgia de la Cruz, pues la cruz no era más que una apariencia. Las danzas de culto en diferentes religiones tienen propósitos como el encantamiento, la magia imitativa y el éxtasis místico, ninguno de los cuales encaja con el verdadero propósito de la liturgia del sacrificio.

Es dolorosamente absurdo intentar hacer “atractiva” la liturgia mediante la introducción de pantomimas de baile, aunque sean presentadas por compañías profesionales. Estas representaciones terminan inevitablemente en aplausos, lo cual es comprensible desde el punto de vista de los profesionales, pero completamente inapropiado para la liturgia. Cada vez que el aplauso irrumpe en la liturgia por logros humanos, es una señal inconfundible de que la esencia de la liturgia ha desaparecido, sustituida por una especie de entretenimiento religioso vacío.

He sido testigo, con una tristeza profunda, de cómo el rito penitencial fue reemplazado por un espectáculo de danza que, inevitablemente, recibió aplausos. ¿Puede haber algo más alejado de la verdadera penitencia? La liturgia solo puede tocar los corazones cuando revela a Dios, cuando permite que Él entre y actúe. Solo entonces se produce algo realmente único, más allá de toda competencia, y las personas sienten que han participado en algo mucho más profundo que una simple actividad recreativa. Sin embargo, hoy en día, ninguno de los ritos cristianos incluye la danza.

Es desalentador ver cómo lo sagrado se desvanece, reemplazado por lo mundano. La liturgia, que debería ser un encuentro con lo divino, se convierte en un espectáculo más, perdiendo su significado profundo y eterno. En lugar de encontrar consuelo y esperanza, nos encontramos aplaudiendo una actuación, cada vez más alejados de la verdadera esencia de nuestra fe.

2 Comments

  1. Me alegra ver de su parte una cita del Santo Padre. Recuerde que tiempos mucho peores padeció la Iglesia, sin dejar de serlo ella ni el Papa, como en tiempos del Papa Julio ó de la \”pornocracia\” romana. Sobre este último, le aconsejo profundizar en privado, para no ser motivo de escándalo.Creo en la sinceridad de su Fe, y que no lo ata conveniencia humana alguna al sedevacantismo, pero basta que observe la historia y verá que Benedicto XVI está haciendo lo mejor posible para lentamente reencauzar las cosas. Si los Católicos fieles lo abandonan, luego no podrán lamentarse de que sus buenas iniciativas no progresen, será como pasó en oriente con el Islam. El aislarse de la Sede Petrina los alejó de la Gracia Providente de Dios, y pronto sus comunidades se dividieron, ó fueron devoradas por los musulmanes.Nuevamente, le ruego que no tome como ofensa lo que le escribo, sino como una muestra de la Caridad que le debo como hermano en Cristo y su Santa Romana Iglesia.Dios lo bendiga y acompañe en esta Santa Festividad de la Natividad de su Hijo y el inicio de este nuevo año de Gracia.Crux Australis

  2. Ratzinger NO ES EL SANTO PADRE. Mucho menos Wojtila (que más bien es Tequila), ni Luciani, ni Montinio, ni Roncalli. El útlimo Santo Padre ha sido Pío XII. Tras su muerte, se dio la Gran Apostasía.La Virgen María dijo en su aparición en La Salette: ROMA perderá la Fé y se convertirá en la sede del anticristo. Eso se cumple en la persona de los antipapas conciliares.In Christo Jesu et María Immaculata,+Jorge de la Compasión.

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