Teología: de la especulación a la vida

La teología debe poner su énfasis en el conocimiento bíblico y doctrinal. Somos transformados por la renovación de nuestra mente:

Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional. No os conforméis a este siglo, sino transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento, para que comprobéis cuál sea la buena voluntad de Dios, agradable y perfecta. (Romanos 12: 1-2).

Esta transformación, esta verdadera μεταμόρφωσις es el punto para nuestra forma de adorar. Mientras que en la tradición latina post-medieval, la forma en la cual se adora (liturgia) proviene de la teología, en la liturgia pre-medieval (verdaderamente tradicional) la adoración proviene, no de la teología sino de la oración (oratio y precaria) y la contemplatio. Nuestra mente entonces, se ve iluminada por el Espíritu a través de las Escrituras, de esa manera crecemos en el entendimiento de Dios y su camino ¿Y qué es el camino a Dios? La ὀρθοδοξία.

La teología pasa a ser entonces la ἑρμηνευτικὴ τέχνη. Esta técnica de interpretar no es una forma de onanismo intelectual, sino una forma de experiencia espiritual, personal y comunitaria. Es en la Iglesia (entendiendo a esta como el pueblo redimido por la Sangre del Cordero, pues Dios compró a la Iglesia con su propia Sangre -Hechos 20: 28). y no fuera de ella. La doctrina cristiana se basa, en definitiva en los siguientes elementos:

  • Reconocimiento de Jesucristo como fuente de la Revelación.
  • La Revelación se expresa primero en la Escritura y en la Tradición, teniendo preeminencia la primera sobre la segunda y rechazando la visión dialéctica post-tridentina.
  • Comprensión de la Tradición desde la perspectiva Trinitaria y Teándrica.
  • Comprensión de la Iglesia como pueblo de Dios, redimidos por su Sangre.
  • Confianza en la soberanía de Dios.
  • Experiencia del poder de la Gracia de Dios para salvar a los pecadores, a los desesperanzados, a los indefensos.
  • Confianza en el amor del Salvador que murió específica y exitosamente por los pecados de cada uno.
  • Vida de oración y de estudio, que nos perfecciona como cristianos.
  • Rechazo de los placeres del mundo, y la ciudadanía del mundo sabiendo que nuestra Patria es el Cielo (Filipenses 3: 20-21).

En esencia, la vida del hombre debe orientarse a dar Gloria a Dios en todas las cosas. Esa gloria también es la esperanza en su pronto regreso, y por lo tanto, velamos y oramos, ayunamos y aguardamos, siguiendo Mateo 9: 15.

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